Este proyecto representa el equilibrio perfecto entre la funcionalidad moderna y la calidez contemporánea. El punto de partida era una vivienda con una distribución fragmentada, marcada por elementos arquitectónicos que restaban fluidez, como el arco decorativo y las texturas de paredes amarillentas que absorbían la luz natural.
El Desafío:
Nuestro objetivo principal fue eliminar las barreras visuales para integrar la cocina y el salón en un único espacio cohesionado. Se buscaba pasar de una estética rústica de los años 2000 a un estilo industrial-nórdico que aportara mayor amplitud y luminosidad.
Intervenciones Clave:
Rediseño Arquitectónico: Eliminamos el arco de acceso a la cocina para crear líneas rectas y limpias, lo que permitió elevar visualmente el techo y mejorar la circulación.
Materiales y Texturas: Sustituimos el suelo cerámico antiguo por un pavimento porcelánico de gran formato con acabado en madera natural, que aporta continuidad en toda la planta. La barra de cocina se revistió con un acabado en microcemento gris, creando un contraste elegante con el mobiliario de madera clara.
Iluminación Técnica: Se eliminaron las lámparas de superficie para instalar focos empotrados LED y una luminaria lineal de diseño sobre la barra, garantizando una iluminación uniforme y eficiente.
Cocina de Autor: Se instaló un mobiliario a medida en tonos roble con tiradores integrados y encimeras de grafito, optimizando cada centímetro para el almacenamiento sin saturar el espacio visual.
El resultado final es una vivienda que respira, donde la luz fluye sin obstáculos y cada material ha sido seleccionado para ofrecer durabilidad y un diseño atemporal.
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